Los estudiantes como evaluadores en las aulas donde se imparte un aprendizaje basado en investigación

Yo creo que al dar a los chicos tareas auténticas, ricas y complejas para desarrollar dentro de las aulas, abrimos la puerta para que el papel del estudiante se expanda. Pasan de ser productores a evaluadores de las soluciones a las que llegan sus compañeros. Necesitamos crear más ambientes de este tipo porque le permite a los estudiantes involucrarse y crear contenidos y los productos resultantes son mucho más ricos y significativos. Estamos, de este modo, logrando crear un aprendizaje que se queda en los estudiantes de cualquier tipo de universidades en México por largo tiempo.

estudiantes como evaluadores

Este tipo de ambientes son mucho más poderos y efectivos si permiten la reflexión y el crecimiento del proceso de aprendizaje de cada estudiante.

Para dejar esto claro, los estudiantes pueden y deben ser aprendices capaces de reflexionar dentro de cualquier ambiente. Muchos estarán de acuerdo, de que la habilidad más importante que podemos enseñar es la de aprender cómo aprender. Pero cuando transformamos unidades tradicionales de estudio, en ambientes de aprendizaje realmente ricos, permitimos que se llevan a cabo muchas actividades cognitivas.

Hablando de los estudiantes como evaluadores

Los ambientes tradicionales le piden a los estudiantes que entreguen trabajos para que los profesores los evalúen; muy rara vez se les pone en el papel de evaluar la calidad de su propio trabajo, mucho menos el de sus compañeros. Como las evaluaciones tradicionales se apoyan mucho en la memorización de los conocimientos, o demostraciones más largas de estas memorizaciones, como son los ensayos que involucran a los estudiantes en evaluaciones que contienen preguntas como: ¿cuáles fueron las tres causas principales de la Segunda Guerra Mundial?, lo cual les provee un beneficio mínimo. Puede argumentarse que los estudiantes aprenden a escribir mejores ensayos, pero es altamente dudoso que aprenderán mucho más a cerca de la Segunda Guerra, leyendo los ensayos de sus pares.

Sin embargo, cuando les damos finales abiertos, verdaderas tareas, los estudiantes se sitúan en el papel de evaluadores, lo cual les permite ver las formas variadas en que un problema puede ser resuelto. ¿Qué recursos considero este estudiante? ¿Qué partes de sus solución fueron efectivas? ¿Qué partes no se abarcaron?, Inevitablemente, los estudiantes que son puestos en este papel, se están preguntando: ¿cómo es que la solución de este compañero, se relaciona de forma lógica con la mía? Las evaluaciones – y la diversidad de soluciones a que conllevan – le permite a los estudiantes aprender mientras que evalúan. No estoy diciendo que la idea de los estudiantes como evaluadores tiene que tener un peso en las calificaciones. Podría. Pero si de verdad estamos dando auténticas tareas para el aprendizaje, entonces, necesitamos reconocer que al empoderar a los estudiantes con el papel de evaluadores, estamos creando una herramienta poderosa de aprendizaje.

Los estudiantes reflexionan a cerca de sus proceso de aprendizaje de forma mucho más significativa

Nuevamente, dentro de un aula de clases tradicional, podemos y debemos pedirle a los estudiantes que reflexionen en su proceso. Sin embargo, estas reflexiones pueden resultar poco profundas porque los estudiantes han estado en muy pocas ocasiones en control del producto en sí mismo. Pedirle los estudiantes que reflexionen a cerca de su aprendizaje en una evaluación tradicional, generalmente produce respuestas como:

estudiantes como evaluadores1

  • Debí haber trabajado más duro/ haber comenzado antes
  • Me debí haber concentrado más en el capítulo 2. (Usualmente esto sucede porque la evaluación tenía más preguntas del capítulo dos, de lo que el estudiante anticipó)
  • Debí haber tomado mejores apuntes.

No es que estas respuestas estén mal, pero son limitadas, porque las tareas tienden a ser limitadas. Los estudiantes se están perdiendo la oportunidad de crear soluciones usando contenidos. Cuando se usan tareas del tipo que nosotros proponemos en clase, las reflexiones de los estudiantes pueden resultar como las que enumeramos anteriormente, pero también abrirían un camino a reflexiones más profundas como:

  • Debí haber considerado más puntos de vista, antes de haber llegado a mi conclusión.
  • Conocía bien mi investigación/hechos, pero no fui muy efectivo comunicando mi plan a la audiencia. Olvidé que a mi audiencia le preocupa más……
  • Hubiera sido más efectivo al reconocer los aspectos débiles de mi plan de trabajo, con antelación.
  • Tenía un mensaje bien pensado, pero elegí el medio erróneo para presentarlo a mi audiencia.

Los estudiantes aprovechan el poder del aprendizaje social.

Si nuestras tareas de aprendizaje les están pidiendo a los estudiantes producir el mismo tipo de respuestas, queda poca iniciativa para que los alumnos quieran aprender el uno del otro. Cuando abrimos los problemas a múltiples caminos que llevan a diversas soluciones, no solamente podemos ver los caminos que cada uno toma, a demás les proveemos con un ambiente donde buscan aprender los unos de los otros.

 

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